Mi historia

Soy Maga Miranda Díaz, tengo 30 años, soy licenciada en Artes con mención en Teoría e Historia del Arte, gestora cultural y feminista. Me defino como hija de la democracia, nieta de la dictadura y bisnieta de la Unidad Popular

Mis abuelos fundaron las villas José Cardijn y O’Higgins, antes de que la comuna fuera Estación Central, y cuando aún quedaban restos de la Hacienda de San José de Chuchunco, en los límites de la naciente ciudad de Santiago.

Viví la vida de barrio y estudié en una escuela de barrio, el Holanda, sin embargo, como muchas niñas de comunas periféricas, frente a la segregación de la educación pública y ante las pocas perspectivas de un futuro profesional, migré a un Liceo emblemático a una comuna ajena, con las expectativas de un futuro mejor. Llegué al Liceo 7 de niñas de Providencia, sintiéndome aún una niñita.

2006

¡Mamá me voy a la toma!

Entonces llegó la Revolución Pingüina, no sólo un acontecimiento político, sino que también una tremenda escuela. A los 15 años vivía las primeras asambleas, los primeros paros y la primera toma. Aún recuerdo cuando, con el entusiasmo adolescente, le dije a mi mamá “me voy a la toma” y me llevé mi saco de dormir y no volví a la casa en más de dos meses, en pleno invierno aquel soñado 2006 de la revolución pingüina.
Aprendí de aquella época el valor de las compañeras, a sacar la voz para denunciar lo que era injusto, como el hecho mismo de que no pudiera estudiar en mi comuna por culpa de la segregación económica y la desigualdad, que la educación pública debía ser rescatada y que la libertad de enseñanza no podía ser lo primero en la escala de prioridades de un país. Que la educación debía ser la misma para todos, en todo Chile. Y, con ello, aprendí que nuestra primera piedra de tope era la LOCE y, por lo tanto, la Constitución.

2011-2017

Arte y Política

Llegué a la Universidad el 2011 a la licenciatura en Artes con mención en Teoría en Historia del arte. Un verdadero campo de batalla en este país que valora con exceso a las ingenierías, a las abogacías y las medicinas. Nuevamente, volvimos los estudiantes de Chile a la carga, esta vez, contra la educación de mercado, el lucro y la desigualdad. El 2013, asumo como Coordinadora de la Coordinadora de Estudiantes de Teoría e Historia del Arte (CETHA), figura que reemplaza al anterior Centro de Estudiantes. A través de ella, participo también de la COEFA (Coordinadora de Estudiantes de la Facultad de Artes). También participo como representante estudiantil en la Comisión de Innovación Curricular (CIC) de la carrera, que era parte del proceso de acreditación de la misma.

2017-2020

Patrimonio y Feminismo

Desde entonces, he estado en la vereda de las luchas sociales, desde distintos frentes y espacios, inicié mi activismo en el feminismo, en la causa del patrimonio y las artes, y apoyando desde mi posición las distintas luchas que se han levantado desde la población empobrecida y marginalizada, como las pensiones, la salud y el medioambiente. He vivido en carne propia las consecuencias de un mundo laboral precarizado, donde a pesar de contar con un título universitario, este no es suficiente para encontrar un trabajo estable, lo que se ve agravado por la falta de profesionalización en el campo de las culturas y las artes, donde la lógica de los fondos concursables tiene sumida en una competencia permanente a los gestores, cultores y artistas; y la deuda universitaria que además, es una fuerte piedra de tope en el camino hacia la independencia económica de la gran mayoría de estudiantes del país.

Actualmente, formo parte de una organización barrial que busca revitalizar y poner en valor el patrimonio cultural del Barrio Las Rejas, en la comuna de Estación Central, el Comité “Patrimonio Barrio Las Rejas”, y milito en el partido Revolución Democrática, en el Frente Feminista y como Coordinadora del territorio Estación Central.