Mi Abuelita

sus ideas me acompañan, que su mandato de mujer fuerte se me impone de manera insoslayable, un mandato al que quiero honrar toda mi vida.

Maga Miranda Díaz
Mi abuelita Inés Narbona

Hace 5 años atrás, comenzaba una experiencia de esas que te cambia la vida para siempre. Viviría seis meses sola en otro país, cursando un semestre de intercambio en una de las Universidades que más me interesaba, en un país cuya cultura resultó ser uno de los abrazos más cálidos que he recibido en mi vida. Estaba instalándome recién cuando me escriben diciéndome que mi abuelita había fallecido.

Así, sin miramientos, la vida propiciaba un golpe duro, durísimo, que hasta el día de hoy resiento con pena, rabia y mucha incomprensión. “No vale la pena preguntarse por qué” es una frase que suele decirse mucho cuando estas cosas pasan. Pero es inevitable. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Hasta que ya no tiene sentido una pregunta así. ¿Quién sabe? Nadie.

Lo que sé es que han pasado 5 años. Que su presencia se ha vuelto etérea, que se me escapa en los recuerdos, que, aunque conservo sus cosas, sus imágenes, se me escapa su voz, se me escapa su risa y no quiero soltarla. Pero siento también, eso sí, que sus ideas me acompañan, que su mandato de mujer fuerte se me impone de manera insoslayable, un mandato al que quiero honrar toda mi vida.

Con el permiso de mis primas, quise poner esta primera foto, en la que la abuelita sale de su adorada comunidad cristiana una última vez bien afirmada por los fuertes brazos de sus seis nietas. En un gesto que ella habría valorado más que nadie. Y que me duele no haber sido parte de esos 12 brazos que la sujetaron, que de alguna forma sé que estuve ahí también, como de alguna forma extraña siento que está aquí conmigo todavía.

Comunidad Cristo Liberador Villa Francia

No tengo explicación para la vida ni menos para la muerte, solo sé que existimos y que para darle sentido a esa existencia nos aferramos a ideas, cosas, personas, experiencias, y así como ella conservaba un montón de cositas, guardo yo también mis colecciones, como un porfiado deseo de darle sentido a todo. Hoy no está en forma física, como mucha de nuestra vida tampoco: solo quedan ecos, huellas, rastros, que quizás valga o no la pena conservar, y que, sin embargo, conservamos…

Miro estos 5 años sin ella, miro estos últimos 3 meses y solo veo la impredictibilidad de la vida, cuya incertidumbre nos vuelve volubles y, sin embargo, pese a todo resistimos, nos juntamos, nos amamos, nos acompañamos. Y todo se vuelve certeza.

7 DE ENERO 2020

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s